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lunes, 23 de junio de 2014

Se estrenó Protocolo Celeste

El corto dirigido y escrito por Sastre busca promocionar la candidatura de Uruguay para ser sede del Mundial del 2030.

El futbolista celeste Diego Forlán y la actriz uruguaya radicada en Argentina son los protagonistas del corto dirigido y escrito por Martín Sastre, del cual ya se  había difundido un trailer. 

El corto busca promocionar la candidatura de Uruguay como sede del Mundial en el 2030, cuando se cumplirán cien años de la primera Copa del Mundo, que se jugó en nuestro país.

La historia relata que cuando la medalla entregada a Obdulio Varela por la  victoria uruguaya en el Mundial de Brasil 1950 es robada, todos los grandes eventos del país comienzan a desaparecer. Dos agentes, que interpretan Oreiro y Forlán, deberán recuperar la medalla de Obdulio y devolverla a su lugar original para que los grandes logros del Uruguay vuelvan a suceder.

 


lunes, 16 de junio de 2014

Disputa entre griegos y romanos del Arcipreste de Hita

El personaje histórico

"Yo, Johan Ruiz, el sobredicho arçipreste de Hita"
 
Los datos sobre la vida y personalidad de Juan Ruiz son bastantes escasos y se conocen sólo gracias a su obra. Sin embargo, debido a lo poco que se sabe de su vida y a la forma autobiográfica en que está escrita la obra, hacen que existan diversas opiniones sobre algunos aspectos de su vida y su obra; desde que el propio nombre del autor se trate de un seudónimo.

 Disputa entre griegos y romanos del Arcipreste de Hita

De cómo todo hombre debe estar alegre
aún en medio de sus preocupaciones;
la disputa entre griegos y romanos
Es palabra de sabio y lo dice Catón:
el hombre siempre guarda pena en su corazón;
mezcle a ella placeres y alegre la razón,
que la mucha tristeza es del pecado ocasión.
Como de lo sensato no puede el hombre reír,
es necesaria la burla si se quiere divertir:
cada vez que las oigas no quieras tú fingir
mal gesto, que no es malo lo que voy a decir.
Entiende bien mis dichos, medita la sentencia;
no me ocurra contigo como al doctor de Grecia
con el patán de Roma y su poca sapiencia
cuando Roma pidió a Grecia su gran ciencia.
Así ocurrió que Roma de leyes carecía;
se las pidió a Grecia, que buenas las tenía.
Respondieron los griegos que no las merecía
ni habrían de entenderlas, ya que nada sabían.
Pero, si las quería para de ellas usar,
con los sabios de Grecia debería tratar,
mostrar si las comprenden y merecen lograr;
esta respuesta hermosa daban por excusar [se].
Los romanos mostraron en seguida su agrado;
la disputa aceptaron en contrato firmado
mas, como no entendían idioma desusado,
pidieron dialogar por señas de letrado.
Fijaron una fecha para ir a contender;
los romanos se afligen, no sabiendo qué hacer,
pues, al no ser letrados, no podrán entender
a los griegos doctores y su mucho saber.
Estando en esta angustia, sugirió un ciudadano
tomar para el certamen a un bellaco romano
que, como Dios quisiera, señales con la mano
hiciese en la disputa, y fue consejo sano.
A un gran bellaco astuto se apresuran a ir
y le dicen: «Con Grecia hemos de discutir;
por disputar por señas, lo que quieras pedir
te daremos, si sabes de este trance salir».
Le vistieron de muy ricos paños de gran valía
cual si fuese doctor en la filosofía.
Dijo desde un asiento, con fanfarronería:
«Ya pueden venir griegos con su sabiduría».
Entonces llegó un griego, doctor muy esmerado,
famoso entre los griegos, entre todos elogiado;
subió en otro asiento, todo el pueblo juntado.
Comenzaron sus señas, como era lo tratado.
El griego, reposado, se levantó a mostrar
un dedo, el que tenemos más cerca del pulgar,
y luego se sentó en el mismo lugar.
Se levantó el vago, frunce el ceño al mirar.
Mostró luego tres dedos hacia el griego tendidos,
el pulgar y otros dos con aquel recogidos
a manera de arpón, los otros encogidos.
Se sentó luego el necio, mirando sus vestidos.
Se levantó el griego, tendió la palma llana
y se volvió a sentar, tranquila su alma sana;
se levantó el bellaco con fantasía vana,
mostró el puño cerrado, de pelea con gana.
Ante todos los suyos opina el sabio griego:
«Merecen los romanos la ley, no se la niego».
Se levantaron todos con paz y con sosiego,
¡gran honra tuvo Roma por un vil andariego!
Preguntaron al griego qué fue lo discutido
y lo que aquel romano le había respondido:
«Afirmé que hay un Dios y el romano entendido
tres en uno, me dijo, con su signo seguido.
«Yo: que en la mano tiene todo a su voluntad;
él: que domina el mundo su poder, y es verdad.
Si saben comprender la Santa Trinidad,
de las leyes merecen tener seguridad».
Preguntan al bellaco por su interpretación:
«Echarme un ojo fuera, tal era su intención
al enseñar un dedo, y con indignación
le respondí airado, con determinación,
que yo le quebraría delante de las gentes,
con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes.
Dijo él que si yo no le paraba mientes,
a palmadas pondría mis orejas calientes.
Entonces hice seña de darle una puñada
que ni en toda su vida la vería vengada;
cuando vio la pelea tan mal aparejada
no siguió amenazando a quien no teme de nada».

 Sigue el  enlace para realizar la actividad: 
http://catedu.es/IESLiteratura/segundo%20ciclo/quiz/griegos_romanos.htm

jueves, 12 de junio de 2014

Creación de tablas en Writer


Existen dos formas de insertar una tabla en un documento Writer. El primero es utilizando el correspondiente botón de la barra de herramientas «Estándar», como se indica en la siguiente captura de pantalla:




En la grilla podemos seleccionar el número de filas y columnas deseadas.
La otra forma de insertar una tabla nos da un mayor control de la misma: Tabla → Insertar → Tabla o bien  Ctrl  +  F12 



En este cuadro de diálogo podemos, además de seleccionar el número de filas y columnas darle un nombre a la tabla para distinguirla luego en el el navegador.
El botón Autoformateo nos ofrece el siguiente diálogo: 


 
 
Tomado de: https://wiki.openoffice.org/wiki/ES/Manuales/GuiaAOO/Writer/Intro/Tablas

miércoles, 11 de junio de 2014

Para aprender jugando

PeterPacket es un juego educativo creado por Cisco cuyo objetivo es explicar de una forma divertida que es Internet y como funciona.




martes, 27 de mayo de 2014

Correo electrónico

Correo electrónico: (en inglés: e-mail), es un servicio de red que permite a los usuarios enviar y recibir mensajes (también denominados mensajes electrónicos o cartas electrónicas) mediante sistemas de comunicación .
Para que una persona pueda enviar un correo a otra, cada una debe tener una dirección de correo electrónico. Esta dirección la tiene que dar un proveedor de correo, que son quienes ofrecen el servicio de envío y recepción. 





domingo, 25 de mayo de 2014

Realiza el final del cuento

El solitario

Kassim era un hombre enfermizo, joyero de profesión, bien que no tuviera tienda establecida. Trabajaba para las grandes casas, siendo su especialidad el montaje de las piedras preciosas. Pocas manos como las suyas para los engarces delicados. Con más arranque y habilidad comercial, hubiera sido rico. Pero a los treinta y cinco años proseguía en su pieza, aderezada en taller bajo la ventana.
Kassim, de cuerpo mezquino, rostro exangüe sombreado por rala barba negra, tenía una mujer hermosa y fuertemente apasionada. La joven, de origen callejero, había aspirado con su hermosura a un más alto enlace. Esperó hasta los veinte años, provocando a los hombres y a sus vecinas con su cuerpo. Temerosa al fin, aceptó nerviosamente a Kassim.
No más sueños de lujo, sin embargo. Su marido, hábil artista aún, carecía completamente de carácter para hacer una fortuna. Por lo cual, mientras el joyero trabajaba doblado sobre sus pinzas, ella, de codos, sostenía sobre su marido una lenta y pesada mirada, para arrancarse luego bruscamente y seguir con la vista tras los vidrios al transeúnte de posición que podía haber sido su marido.
Cuanto ganaba Kassim, no obstante, era para ella. Los domingos trabajaba también a fin de poderle ofrecer un suplemento. Cuando María deseaba una joya -¡y con cuánta pasión deseaba ella!- trabajaba de noche. Después había tos y puntadas al costado; pero María tenía sus chispas de brillante.
Poco a poco el trato diario con las gemas llegó a hacerle amar las tareas del artífice, y seguía con ardor las íntimas delicadezas del engarce. Pero cuando la joya estaba concluida -debía partir, no era para ella- caía más hondamente en la decepción de su matrimonio. Se probaba la alhaja, deteniéndose ante el espejo. Al fin la dejaba por ahí, y se iba a su cuarto. Kassim se levantaba al oír sus sollozos, y la hallaba en la cama, sin querer escucharlo.
-Hago, sin embargo, cuanto puedo por ti -decía él al fin, tristemente.
Los sollozos subían con esto, y el joyero se reinstalaba lentamente en su banco.
Estas cosas se repitieron, tanto que Kassim no se levantaba ya a consolarla. ¡Consolarla! ¿de qué? Lo cual no obstaba para que Kassim prolongara más sus veladas a fin de un mayor suplemento.
Era un hombre indeciso, irresoluto y callado. Las miradas de su mujer se detenían ahora con más pesada fijeza sobre aquella muda tranquilidad.
-¡Y eres un hombre, tú! -murmuraba.
Kassim, sobre sus engarces, no cesaba de mover los dedos.
-No eres feliz conmigo, María -expresaba al rato.
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Horacio Quiroga